Métodos alternativos

¿Qué son los métodos alternativos a la experimentación animal?

Solo en la Unión Europea se sacrifican anualmente unos diez millones de animales vertebrados con distintos fines de experimentación (científicos, toxicológicos, regulatorios), según las últimas estimaciones. Esto es así porque la eficacia de un gran número de sustancias químicas -de todo tipo, como por ejemplo productos farmacéuticos, pesticidas, excipientes alimentarios, cosméticos, etc.- se ha determinado tradicionalmente mediante el uso de seres vivos. Además, una buena parte de las entidades reguladoras que tienen que autorizar la comercialización de nuevos productos, requieren de estudios muy detallados de los potenciales efectos tóxicos en el ser humano y el medio ambiente de estos productos.

Tipos animales de experimentación utilizados en la UE.

 

El alto número de animales sacrificados tiene un componente moral y un impacto ético en nuestra sociedad, en la que estamos cada día más sensibilizados en este aspecto. Esto ha llevado a la generalización de un deseo colectivo de acabar con este tipo de experimentos. En esa línea, Russell y Burch ya postularon en 1959 un principio que sigue en vigor hoy en día, según el cual los experimentos con animales solo deberían ser aceptados cuando previamente se han aplicado los criterios que se vinieron a llamar de las “3 Rs” (de reemplazo, reducción y refinamiento). Básicamente, lo que vienen a decir es que antes de plantear el uso de animales se tienen que intentar reemplazar los ensayos tradicionales por otros métodos (los conocidos como métodos alternativos), que de alguna manera permitan obtener los mismos resultados mediante técnicas que no impliquen el uso de seres vivos, y cuando ello no es factible hay que al menos reducir en la medida de lo posible el número de animales utilizados, y se han de refinar las técnicas de experimentación para disminuir al máximo el dolor o malestar inducido a los animales de laboratorio.

El uso de los métodos alternativos ya no sólo es una aspiración social, sino que diversas entidades regulatorias a nivel internacional los han introducido directamente en sus propias normativas, de manera que en ellas establecen claramente que los ensayos de productos químicos en animales deben considerarse exclusivamente como la última opción, cuando no hay otra manera científicamente fiable de demostrar el impacto de dichos productos en el ser humano o el ecosistema.

Como hemos visto, el primero (y seguramente más importante) de los criterios es pues el posible reemplazo de los ensayos con seres vivos por otros métodos. Existen diversas alternativas con este fin, como por ejemplo la sustitución de animales vertebrados por organismos menos complejos (bacterias, algas u hongos), o el uso de las llamadas técnicas in vitro, que a diferencia de los ensayos con animales (conocidos como ensayos in vivo) no usan animales enteros, sino porciones de tejidos, órganos aislados, o cultivos celulares. Entre dichas alternativas se encuentran también los métodos computacionales o in silico, que permiten la simulación de mecanismos de acción y la predicción de valores de toxicidad humana o medioambiental mediante el uso de modelos basados exclusivamente en algoritmos informáticos y modelización computacional.

Las técnicas in silico tienen varias ventajas frente a todos los demás métodos, fundamentalmente su capacidad de predecir las propiedades físico-químicas o biológicas de compuestos de una forma mucho más rápida, lo que permite el cribado de miles de estructuras químicas en minutos/horas, frente a los ensayos in vitro (días/semanas) o los in vivo (semanas/meses). Tiene también la ventaja de que los estudios informáticos se ejecutan con estructuras “virtuales”, no es necesario tener que proceder a la síntesis química en laboratorio. De esta forma una empresa que desee conocer los efectos o la toxicidad de un compuesto puede hacerlo de manera previa a su síntesis, que solo se realiza si el compuesto confirma su interés e inocuidad.

En definitiva, el uso de los enfoques computacionales se caracteriza por su aplicabilidad de forma fácil e inmediata a nuevas estructuras, y representa un ahorro muy significativo de tiempo, recursos y dinero. En las próximas entradas de este blog os iremos contando cómo funcionan estos métodos, su interés y las grandes posibilidades que tienen.

REFERENCIAS

  1. Statistics on the use of animals for scientific purposes in the Member States of the European Union and Norway in 2018. Summary Report, European Commission. https://ec.europa.eu/environment/chemicals/lab_animals/pdf/SWD_%20part_A_and_B.pdf and https://ec.europa.eu/environment/chemicals/lab_animals/pdf/SWD_part_C.PDF
  2. Russell, W.M.S. & Burch, R.L.. (1959). The Principles of Humane Experimental Technique. Methuen and Co LTd. London.
  3. Gozalbes R, de Julián-Ortiz JV, Fito-López C. Métodos computacionales en toxicología predictiva: aplicación a la reducción de ensayos con animales en el contexto de la legislación comunitaria REACH. Rev. Toxicol. (2014) 31: 157-167.